domingo, 21 de mayo de 2017

Lo esencial para correr

Una noticia me va a ir de perlas para hablar del tema de esta semana. En pocas horas se ha extendido como la pólvora, y me gusta por varios motivos: la protagonista es mujer y defiende a ultranza la esencia de lo que ando buscando en el deporte. Aquí dejo el titular:

"Una mujer tarahumara gana un ultramaratón en México sin equipación deportiva".

María, de 22 años, sólo con sus huaraches, una camiseta, un pañuelo, una falda y una botellita de agua. Fin. Ni relojes, ni pulsómetros, ni mallas de compresión, ni mochilas de hidratación de cientos de euros. Su cuerpo y sus vestimentas comunes, sin más.

Ahora muchos me saltarán al cuello y me dirán que claro, que es tarahumara, que este pueblo tiene una predisposición a ello...quizás, vale. Pero no corren para ser mejor que el resto, se lo toman como un juego. No entrenan, corren porque les hace felices. Por cierto, si queréis conocer un poco más de los tarahumaras de forma amena, os recomiendo el libro Nacidos para correr.

Huaraches, el calzado usado por los tarahumaras.

Cada día, cuando salgo a la calle el panorama que veo es el mismo. Gente corriente disfrazada, cargada de mil y un dispositivos para monitorizar su actividad. Y ojo, que los que lo hacen para competir y optimizar su entrenamiento, pues no está mal un poco de control. Pero estoy hablando de gente corriente, el grueso que formamos el populacho que practicamos algún deporte (léase montar en bicicleta, correr, trotar, caminar y un largo etcétera).
Es común que se lleve el teléfono (que cada vez son más grandes, por cierto) atado al brazo o en una riñonera (sí, yo también lo llevo, mayormente por si tienen que localizarme o me pierdo en la montaña, quiero llevar un GPS encima). También suele llevarse un pulsómetro. Posiblemente vaya con auriculares puestos. Los más equipados, seguramente llevarán uno de esos bidones que se llevan con un asa especial en la mano.
Ropa de varias decenas de euros, a la última.
Y cada vez que paran, es como escuchar una máquina que acumula fallos por todas partes, pitidos y pitidos de sensores que se ponen en reposo o paran...y ya no hablemos de voces robóticas que avisan del estado del entrenamiento. 

Llegó un momento en el que quise decir basta a todo esto, y decidí convertirme, como yo lo llamo, en un deportista punkarra. No necesito mil cosas para hacer lo que quiero, de toda la vida se sudó con camisetas de algodón y nadie murió en el intento, no? Mallas de compresión? Llevo las mismas de hace por lo menos ocho años, y hasta que no se me vea el culo de mandril que tengo, dudo que compre más. 
El pulsómetro lo vendí, por cierto, a un chico que competía en atletismo. Seguro que a él le hace más servicio que a mí. Cuando veo que el corazón me va a salir del pecho quiere decir que voy muy fuerte, o sino, hago los típicos chequeos de ir silbando o hablando cuando corro o pedaleo. Son gratis, no pesan y no ocupan sitio.
Mis zapatillas de asfalto y montaña son las mismas. Que de hecho, son las mismas de uso diario y con las que trabajo. Alucinante, no? Solo me ocupan un hueco en el armario o en un rincón de la habitación. 

Y así podría seguir todo el día. Hay cosas indispensables de las que no se puede prescindir, está claro. En bicicleta necesitamos un casco, y yo no descarto una buena iluminación para ser visto...pero poco más, que más da como vayamos vestidos, si lo que queremos es pedalear? Y para correr? Un pantalón, una camiseta, unas zapatillas y las llaves al bolsillo, lo justo para echar un rato (recuerda, hablo de alguien que lo hace para estar en forma, desconectar, pocos kilómetros y relativamente cerca de su casa).

Creo que la esencia de lo que hacíamos antes, la tiene María. Lo más importante que necesitas para practicar deporte es tu cuerpo. El resto? Con las ganas ya llevas la mejor equipación posible ;)

domingo, 14 de mayo de 2017

En busca del Taller perdido

Si te encuentras muy mal vas al médico, cierto, no? Pero y si la que se encuentra mal es tu bicicleta, qué haces? Y no me refiero a que estornude, no te vayas por las ramas que ya me has entendido! Suelta el ibuprofeno, ella no necesita eso!

Encontrar un buen taller es como buscar una aguja en un pajar, depende de como lo enfoques y busques, puede llevar mucho tiempo. Por eso, voy a dejar por aquí unos pequeños consejos (que a mí) me funcionan a la hora de tener que afrontar ese reto. 

1) Si no hay química, olvídate: has entrado alguna vez en algún taller en el que te has sentido echado a patadas? O en el que te arrepentiste luego de entrar? Podría poner mil ejemplos que he sufrido en mis carnes, pero no vendría al caso. Si el mecánico o tendero es amable, para mí ya es un suficiente raspado. Si por encima es simpático, te ha tocado la lotería. Tal vez no estés allá metido todos los días, pero quieres encontrarte a alguien al que cuando le expliques el problema que te ha surgido te entienda, te ofrezca soluciones e irte tranquilo a casa a morderte las uñas mientras esperas a recoger tu bicicleta de nuevo (sí, para algunos eso es un trauma).

2) Precios justos: lee bien de nuevo, sí, justo. No estoy diciendo barato, ni caro. Creo que con los años han surgido negocios que te sangran por hacer un mal trabajo, pero también que hay mucho consumidor espabilado que intenta ratear al límite por el trabajo ofrecido por el que se gana la vida arreglándote la bicicleta. Le pedirías un descuento al chófer de autobús por hacer el trayecto de siempre? Pues ese chic@ en el taller a parte de arreglarte la avería, tiene que pagar luz, agua, alquiler del local, etc. En pocas palabras: no le jodas (y te tratará como mereces).

3) Reseñas o recomendaciones: en internet hay mucho bicho suelto, sí, pero a veces es bueno leer las reseñas que ofrece Google de un taller si no conoces bien la zona. O lo de toda la vida, un amigo te recomienda un sitio porque él es donde lleva su bicicleta. Al final tú vas a decidir quien toca tu montura, pero los consejos son gratis...o eso dicen.

4) Que no te miren mal por llevar según que bicicleta o lo que pides: sí, me he encontrado de estos también, a patadas. Ir a buscar X recambio para una bicicleta ya "clasicona", y salir de allí con la sensación de una patada en el culo. O entrar con X bicicleta y ya te están fusilando en la entrada. No se debería juzgar a todo el mundo por lo que lleva...tal vez no tiene más presupuesto para ello.

5) Buenas sensaciones: si entras en el taller y ya te da buen rollo, eso es buena señal. Tal vez la decoración del sitio plasma un poco la actitud o gustos del tendero. Además, si tiene una filosofía similar a la tuya, sabrá que ofrecerte o aconsejarte cuando necesites de sus servicios. Prefieres dejarle la bicicleta a un desconocido o a un colega? Eso sí, no seas cabrón e intentes ratearle o sangrarle...te encontraré. 

Detalle del quirófano de Cycling d'Aro, mi taller de confianza en la Costa Brava.


A parte de estos consejos, creo que también hay que aplicar ciertas fórmulas a la inversa:

1) Sé correcto: aquí englobo varias cosas. No le intentes ratear, o el tío del Mazo te castigará. Sé amable con él, es una persona como tú y se mancha las manos para ayudarte. Sí, también puedes ser simpático con él, no muerde! 

2) Cuídalo: has pensado que de vez en cuando, como es una persona, le puede apetecer una cerveza o un café? Verdad que él está ahí cuando lo necesitas? Lo he dejado claro?

3) Déjate Internet en casa: es que esta pieza en internet vale menos... Ahorratelo, cállate. Sino, vete a casa y háztelo tú. Puedo decir que la mayoría de las veces merece la pena pagar algo más a alguien que se quiere ganar la vida honradamente por que te dé un producto (y seguro que hasta se ofrece a montártelo, y bien, no como tú, manazas) en condiciones que ir de mecánico profesional y acabar con un pisapapeles de una cantidad variable de euros.

Podría añadir más, pero creo que estas son unas directrices básicas a seguir. 

Espero que sigáis dejándome entrar en el taller...

domingo, 7 de mayo de 2017

Mejor conectar con el niño interior que entrenar

No siempre la motivación está a tope, es imposible que siempre tengas ganas de entrenar y darlo todo. Sin sufrimiento no hay mejora, susurros entre gente que se machaca sin parar.
Ha llegado un punto en el que he dejado de usar la palabra entrenar. Es difícil hacerlo, pero llega un día en el que la coges, abres la taza del inodoro y tiras de la cadena. Desaparece, magia! A veces parece que vuelve, pero no dejo que se ponga cómoda.

Entrenar en bicicleta? Yo le llamo salir a pedalear, sin más. Sin potenciómetros, sin aplicaciones, sin pulsómetro.
Entrenamiento de correr? Como buen tractorista que soy, como mucho salgo a trotar. O a caminar. O eso que le llaman cako, que no es más que intercalar trozos de caminata con carrera. Sí sí, a lo mejor te suena, eso que hacían nuestros ancestros para desplazarse por el mundo.

Hay un recorrido cerca de casa de mis padres que me encanta. Lo he hecho de casi todas las maneras posibles: del derecho y del revés, de día y de noche, lloviendo o con nuestra amada y odiada tramontana, caminando o corriendo.
Una ruta que nunca deja de ofrecerme nuevos matices o descubrimientos, siempre cambiando con el tiempo.

Solo con ganas de moverme, sin mayor pretensión, empecé la ruta. Visitar las fuentes que se encuentran en él y poco más. Pasaban los minutos y los kilómetros y pasó eso que llamamos venirse arriba.
Me descubrí a mí mismo, sin pensarlo ni ser premeditado, corriendo en las bajadas, solo por el placer visceral y primitivo que ofrece. Sabéis esos perros que sacan la cabeza por la ventanilla del coche y parecen sonreír con el viento azotándoles la cara? Pues así iba yo.

Creo que más o menos ésta es la sensación de la que hablo :)

Hacer una parada en el punto más alto, y sentarse en una roca a contemplar el paisaje. Total, tengo prisa por acabar? Me preocupa el ritmo? Pst, creo que no.

Encontrar un palo e ir pensando por el camino como se puede usar: en forma de bastón, para apartar maleza en caminos muy cerrados o a forma de trípode con un buff para sacar fotos. O para jugar! Si tienes una imaginación desbordante, es fácil creerte que eres el mismísimo Gandalf el Gris perseguido por una tropa de uruk-hais.

Este día iba vestido normal, de calle. Camiseta de algodón, pantalón de "montaña" y unas zapatillas, me impidió eso correr?
 A lo que voy es, que a veces, hay que dejar de lado el profesionalizarse y tomarse las cosas como un juego, no perder el brillo en los ojos ni las ganas. Por que si no, que sentido tiene salir a moverse? Personalmente, cuando algo se convierte en una obligación, mal vamos.
Olvidar (aunque sea de vez en cuando) la palabra entrenar e intentar más conectar con el chiquill@ que éramos hace años, en la que incluso el esfuerzo más sobrehumano sólo era un juego. 



domingo, 30 de abril de 2017

La soledad en el sillín

Te pesan los párpados, pero no te impide abrir los ojos por la mañana, te levantas y desperezas como buenamente puedes. Te diriges a la cocina, coges unas tostadas a las que le untas algo de mermelada. Con suerte atraparás una madalena solitaria por algún armario. El agua para el café ya se está calentando al fuego. Si hace frío aprovechas para arrimar las manos al fogón, dicen que la sensación de calor nos transporta a la seguridad que proporcionaban las lumbres a nuestros antepasados.
Mientras tanto, el sueño se va disipando y la cabeza empieza a funcionar pensando que recorrido vas a hacer. Que más da...al fin y al cabo, lo importante es pedalear, no?
Desayunas, te vistes (unas veces te pones el atuendo más deportivo, otras prefieres ir más acorde con un paseo que no sabes a donde te llevará) y coges la bici para marchar. Eso sí, nunca dejas atrás el casco, lo único que necesitas en ese momento que ronde tu cabeza.

Es sabido que el ser humano es un animal social per se, pero a muchos nos gusta esos días en los que la única compañía es el sillín. 

Perdido en los caminos   Foto: Noé Laguna

A lo mejor es un día de esos en los que quieres dejar atrás a todos tus demonios, engranas el plato grande y te dejas las piernas ahí, pero llega ese momento en el que a pesar del sudor cayendo a chorro en los ojos y el escozor, la sonrisa de la cara no te la quita nadie. Hasta te sorprendes cantando o silbando tus canciones favoritas, pero es tu oficina y tú mandas en ella.

O querrás subir y subir puertos, y después de pasar frío en la bajada poder pararte en cualquier rinconcito en el que pega el sol. Calentarte los huesos, la piel y el alma ahí. Ese momento perfecto que nadie más puede entender, salvo tú, claro está.

Kilómetros de ruta infinitos, llegando a sitios que quieres explorar. El hambre aprieta y paras a comerte unas nueces. Muchos pensarán que son unos simples frutos secos, pero para los que disfrutamos esos instantes, es un auténtico manjar de dioses.

Oler el bosque, escuchar a las aves, el viento entre las rocas. Pararte en lo alto de una montaña para contemplar el valle, sin relojes, sin prisas, sin interrupciones.

Días tontos en los que sales de cualquier manera, con un chubasquero. Y recorres caminos y secundarias sin rumbo fijo. Tu cabeza piensa en sus cosas, como un bálsamo al tedioso día a día...y la lluvia cae, pero no te importa. Otro momento perfecto que nadie más puede entender...

...o sí, porque lobos solitarios hay en todas partes. Pero ya se sabe: sé como el lobo, fuerte en la soledad y solidario con la manada.

domingo, 23 de abril de 2017

Hacia rutas...¿salvajes?

Hay algo muy bueno en tener gente que te apoye, respalde y hable contigo sobre el blog. Vosotros, ya sea en forma de lector, amigos, becarios a los que no os pago o gente a la que acabo hablando de mi proyecto (que profesional queda decir esta palabra hahaha) sois los que mantenéis viva a la criatura y el motivo por el que sigo adelante semana tras semana. Gracias!
 De hecho, la entrada de hoy se la debo a una de esas personas, que me dio la idea de escribir sobre el tema de hoy.

Imagina que te vas de viaje a un sitio que no conoces, que pasas un tiempo trabajando fuera pero quieres aprovechar el tiempo libre que te queda o simplemente, no conoces lo que pasa más allá de tu pueblo. Como descubrir y encontrar nuevas rutas? Lo puedes aplicar a lo que sea que hagas: pedalear, correr, caminar, escalar, etc.

Wikiloc: es raro que encuentre a alguien que no conozca esta página web/app. La versión básica, sin ser de pago, solo con una dirección de correo electrónico ya es muy útil. Podrás buscar rutas según la zona o actividad y registrar las tuyas propias. Gracias a Wikiloc, he descubierto junto a mi compañero de fatigas unas rutas fantásticas...y al lado de casa! Muy poca gente he conocido que no lo use aunque sea como consulta, o al menos, a todo el mundo le suena.

OruxMaps: de esta aún no puedo contarte mucho, ya que actualmente la uso como registro y como mapa de consulta (me ha salvado en más de una ocasión y he podido evitar carreteras). Su funcionamiento creo que es similar al de Wikiloc. Tengo pendiente leer el manual y exprimirle el jugo. Y por cierto...gratuito! NOTA: si conoces alguien que domine esta web/app, que me escriba!

Mapas de toda la vida / Google Maps: pues sí, un mapa de papel de toda la vida puede ser un gran recurso. Los podemos encontrar a varios precios, eso sí, serán bastante completos. Los mapas de la archiconocida Google también pueden ser útiles, y no lo vamos a negar...quién no ha pasado horas mirando mapas y fantaseando sobre sitios a visitar? 

Si ves estos indicadores es buena señal. Estás dentro de un recorrido señalizado, pero dentro de este puedes encontrar muchas rutas "alternativas".

Tiendas locales: es posible que si vas en bici, necesites algún recambio. No está de más el comprar algo "simbólico" a cambio de algo de información. Seguro que en la tienda de ciclismo del pueblo a la que vayas te pueden informar de rutas, los recorridos preferidos de los mecánicos (sé de algunos que incluso se ofrecerán a acompañarte) o sus propios clientes salen a menudo en ruta y no les importa añadir gente al grupo.

Gentes del camino: pues sí, todos los caminos llevan a Roma...o eso dicen! Que no te dé corte preguntar si te encuentras a algún caminante, corredor o ciclista. Dudo que haya alguien mejor que ellos para conocer su propia zona, además, pueden informarte de más cosas: sitios buenos donde comer bien y barato, algún bar donde dejan entrar con la bicicleta, sitios interesantes que visitar.

Bares o cafeterías: a ver, a ver, a ver...no sólo vas a ir a ponerte tibio a quintos, no? Los bares son un pozo de sabiduría, diferente que una biblioteca, sí, pero en el que fluye mucha información. Sé que tal vez no es la mejor opción, pero puedes encontrarte algún gran conocedor de tu entorno por ahí camuflado.

Oficinas de turismo: allí encontrarás folletos y trípticos sobre rutas senderistas, ciclistas, turistas y todo lo imaginable acabado en -ista. Después de años en Pontevedra, tengo mis folletos gracias a una de esas personas que empujan el blog en las sombras (gracias!). Ni se me había pasado por la cabeza pensar en ello...que desastre soy! Tengo pendiente descubrir Galicia a golpe de pedal y de zapatilla :) En éste apartado podemos incluir esos recorridos marcados por el municipio como "itinerario saludable" o según el sitio, popularmente conocidos como "la ruta del colesterol".

Y ? Como lo haces para buscar aventuras?

domingo, 16 de abril de 2017

Lo simple no tiene por qué ser fácil

Éstos días de fiesta para algunos, veo gente en bicicleta o corriendo y pienso: "joder, qué envidia". Con el tiempo algo justo por eso de trabajar, aprovecho el ocio que me queda y busco otras formas de seguir mejorando o aprendiendo cosas nuevas.

Hablaba no hace mucho con un amigo de algo que hizo darme cuenta de una cosa básica: lo más simple no está exento de dificultad.
Soy pésimo haciendo flexiones, no me avergüenzo de ello, no llego ni a diez seguidas hasta que llevo un tiempo trabajándolas, mejor o peor. 
Normalmente, y me refiero de alguna forma a los que somos más autodidactas, haces las cosas como buenamente puedes mientras no te haces daño. Es posible que después de un tiempo, de alguna manera (ya sea un compañero, amigo o tal vez un vídeo) descubres como sería la forma "correcta" de hacer un ejercicio, en éste caso una flexión.
Y entonces te envalentonas... haces dos y casi colapsas. Sudor corriendo por tu frente, te tiemblan los cachetes del culo que casi no aguantas ni los pedos y echas rodilla al suelo.
Llegado ese momento, piensas que estás acabado, pero lo mejor es tomarlo como un aprendizaje y un reto a superar, y hace la práctica de algo que a lo mejor te aburría, en algo nuevo e interesante.
Ya no sólo es el componente físico, sino que interviene el mental. Estar pendiente de tener la espalda neutra, apretar las piernas, colocar bien los brazos e iniciar el movimiento por los hombros en vez de solo mover los codos.

Otro ejemplo podría ser el hacer algo tan simple como una sentadilla. Pero no la sentadilla de noventa grados que enseñan en la mayoría de sitios, no. La profunda, hasta abajo. La que viene de nuestros ancestros ya que era la posición de reposo para muchas acciones cotidianas: comer, descansar, trabajar con las manos. 
No es fácil mantener ésa posición prolongada en el tiempo, y llegar ahí requiere un trabajo complejo y diferente, al que no estamos acostumbrados.

Probad con la propiocepción o hacer equilibrio, otro gran olvidado por muchos. O dadle una vuelta de tuerca más y animaros con el slackline, una de las cosas más difíciles y divertidas que he podido probar (al menos para mí).

Buscar los puntos débiles de uno mismo y enfocarse en hacer más cosas "útiles" para nosotros fuera de lo habitual y dejar la búsqueda de un cuerpo escultural o el aniquilar calorías. Sí, me encanta montar en bicicleta y trotar (a pesar de parecer un ornitorrinco), pero también tengo una movilidad pésima. Entonces, cuando voy más apretado de tiempo, aprovecho para trabajar en ello...y a la vez, me permite disfrutar de un rato en el que sólo pienso en eso o estoy desconectado del mundo.



domingo, 9 de abril de 2017

Barrio Sésamo montañero: arriba y abajo.

Creo que todo el mundo o por lo menos mucha gente se respalda de internet para buscar ayuda, consejos o tutoriales sobre diversa índole.
Es común googlear lo que se precisa, y empezar a descartar enlaces o vídeos, hasta que encuentras uno que te convence.
Unas veces se tiene éxito y encuentras algo que te explica lo suficientemente bien el concepto y después puedes ponerlo en práctica o adaptarlo a tu manera de hacer, ya sabéis, eso de "cada maestrillo tiene su librillo."

En mi opinión, en el aficionado a correr por la montaña tienen que haber unos pilares básicos: forma física en general (que es muy diferente a tener un cuerpo diez), fondo o resistencia y algo de técnica o soltura en subir y bajar. La velocidad podría ser otra, pero como está fuera de mi alcance, yo nunca la cuento.

En este caso, lo que más buscaba yo por la red era esas pequeñas perlas de sabiduría que me ayudasen en el momento de subir o bajar por el terreno. En general me encontraba con tonterías de artículos o tan adornados que fácilmente podía perderse el hilo.
A día de hoy, sigo siendo pésimo en esto, pero nunca se deja de aprender e intentar mejorar, y con eso, sigue la ilusión de querer petarlo en la montaña. Dejo a continuación algunas de mis perlas (o más bien boñigas) de sabiduría:

Vámonos p'arriba!

- Caminar está infravalorado: sí, tal como lo lees. Cuando ves que caminando asciendes más rápido que corriendo, deja de hacer el memo! Ahorrarás energía, evitarás una mala pisada o contratiempo, y qué narices, también podrás ver el paisaje y disfrutar.

- Sé un tractor: mejor un ritmo lento y constante en el que controlamos la respiración y no desfondarse que ir a todo gas pareciendo una locomotora con la caldera a punto de explotar. Pasitos cortos a cadencia alta, tranquilidad, y llegaremos arriba antes de lo que esperamos.
De esta técnica tengo una variante, que llamo el 4x4. Cuando quieres pasar de caminar a correr es un punto delicado. Da cuatro zancadas caminando y las siguientes cuatro corriendo. Poco a poco, modifica los números: 6x6, 10x10. Será una tontería, pero a mí me funciona.

- Campo a través o entre piedras: parece una locura, pero a veces el camino más fácil no es el mejor. Tal vez una subida entre piedras en la que no podemos correr parece una idiotez, y se asemeja más a la escalada. Con el movimiento que hacemos ahí estamos contribuyendo a mejorar la forma física general. El campo a través también aporta obstáculos que tendremos que sortear, no es más divertido así? Os encanta correr por pistas anchas y bien prensadas? No es mi estilo.

- El cazador de subidas: "uy, hoy me toca salida suave en llano".  Estás de coña? Tal vez no te apetezca darte un palizón, pero no las evites. Integra alguna subida en tu salida, y aunque sea, hazla caminando. 

- Llevamos las piernas encima todo el día: sí, soy humano, a mí también me da pereza hacer sentadillas, zancadas y demás. Habéis pensado en que subir las escaleras hasta casa es un ejercicio fantástico para las piernas y lo integramos en el día a día?

Hmmm, mejor voy caminando, no sea que acabe sin dientes.

Sobre los pies o rodando: el arte de bajar

Soy un mediocre bajador. Tengo la suerte de tener un compañero que es muy bueno en ello, y siempre le pido consejo.

- Una y otra vez: pues sí, como en todo, se mejora con la repetición. Muchas bajadas las hago andando, y poco a poco voy trotando. Ya llegará el día que corra, pero hay que conocerse bien uno mismo.

- Los ojos primero, los pies después: una buena trazada es la diferencia entre algo fácil o algo desesperante. Lleva un ritmo en el que puedas ver bien, y poco a poco desarrollarás vista. Buscar puntos firmes donde apoyarse como rocas, matojos o tocones.  Muchas veces ayuda tener un compañero delante y ver que trazada hace. Ser copión? Bah, mejor llamarlo investigación, no?

- Encuentra tu equilibrio: hay gente que prefiere ir erguida con un punto de inclinación hacia adelante, desde los tobillos e ir más suelta con velocidad. Otros prefieren ir ligeramente encogidos y apretando tripa, taloneando un poco y ser más cautos. Cada uno es un mundo, habrá bajadas en las que irás a cuchillo cuando las conozcas, y otras más técnicas en la que es mejor bajar el ritmo o andar y llegar entero abajo.

- Imita al cangrejo: soy un amante de esta técnica. Cuando veo que la inclinación me lo pone complicado y voy con algo de miedo, pego el culo al suelo y voy con piernas y manos haciendo como este animal. Como mucho te patinará el culo y volverás con un agujero en la malla o pantalón, pero oye, y el sabor de la victoria?

Vista puesta en el terreno eligiendo la trazada.

Hasta aquí las más relevantes, espero que a alguien le sirvan. Que me decís, os cunde un vídeo de ésto?