domingo, 1 de abril de 2018

Quiero ser tan...como yo!

 Mirarse al espejo no debería ser algo que nos hiciera perder demasiado tiempo. Como mucho, ver si nos cuelga un moco, si nos hemos peinado bien (yo ese paso me lo salto) o para no hacernos un estropicio en la barba al afeitarnos. Lo que no debería ser, bajo ningún concepto, es un fin.

Finalidad. Propósito. Motivación.

Cada uno le pone las palabras que más le gustan a lo que hace que tire del carro para adelante, sobretodo, en esos días en los que el carbonero se duerme a la hora de meterle combustible a la locomotora. 

Pero el único problema no es el espejo. Cuando él falla solemos acudir a las pantallas, de todos los tamaños y colores: televisiones, portátiles, smartphones y demás dispositivos. 
Cuando lo que vemos reflejado no nos gusta (porque claro, somos así de cafres y pensamos que eso es lo único que nos define) acudimos a otro sitio buscando referentes, alguien a quien seguir e intentar ser como él. O más bien, hay gente tan ciega que lo que quiere es ser él.

Por muy bien que te muevas nunca vas a ser Ido Portal. Pero no empieces a analizar todo al milímetro, la razón es muy simple: tú no eres Ido Portal.

Por mucho que te esfuerces en ser veloz como Usain Bolt...sabes como sigue, no? Nunca serás como él, porque Usain, amig@, es él, único.

Aunque te empecines en levantar miles de veces hierro y piedras no serás Hafþór Júlíus Björnsson, más conocido como Thor o La Montaña. Siento decepcionarte y decirte, que tal vez te quedes en ser El Montículo. No porque no le pongas empeño, ganas y sudor, sino porque tú eres tú, y él es él.

A estas alturas, creo que habrás entendido por donde van los derroteros. Pero tranquil@, no todo son malas  noticias. Has pensado en ser la mejor versión de ti mismo? Puedes llegar a ser tan veloz como te lo permita tu cuerpo. Tan fuerte como tus músculos se dejen moldear y aleccionar. Y moverte tan bien...como puedas hehe. Aquí el que escribe, se mueve como un tronco.

Encuentra tu potencial!

Una vez llegados a ese punto, pensarás...y para qué voy a querer ser mi mejor versión? Pues ese es tú trabajo, y esa es tu cabeza. 
Yo quiero ser tan fuerte como pueda porque si mi perro necesita que lo levante o asista, hay quiero estar para él.
Me moveré lo mejor que pueda para disfrutar todos los años que pueda de un cuerpo útil...y de sentirme útil.
Y veloz...no busco eso, y creo que muchos lo sabéis. Sacrifico la velocidad por fiabilidad, eficiencia y dureza.

En caso de que esto falle, os daré un referente a seguir, y los que seáis de mi quinta sabréis de quien hablo. David El Gnomo. Siempre decía: "soy siete veces más fuerte que tú, y veloz, y siempre estoy de buen humor". Analiza eso y piensa si no tienes todo de tu parte, a parte de pasarle la mano por la cara a los que te reten con mala intención...tu risa resonará potente en sus oídos.

domingo, 11 de marzo de 2018

Los consejos de D.K.

Como pasa el tiempo, prácticamente un mes sin publicar nada. Ha sido raro: por momentos echaba de menos el escribir algo, y por otros, el librarme de la presión de tener algo interesante que contar me daba una sensación de libertad que siempre tendría que estar ahí.
Quise empezar a publicar cada domingo porque me di cuenta que así, siendo periódico y regular, la gente se afianzaba y tenía unas "lecturas" aseguradas cada semana, pero luego, a ritmo de paseo o pedaleando pensé...y ahí tal vez surgió el error. 

En estos días de Internet todo el mundo tiene algo que contar o que ofrecer, y al igual que hay mucha paja, hay gente muy buena y que hace su trabajo afición la mar de bien. Los habrá con suerte  y pueden malvivir de ello, y después estamos los que conformamos legión: los aficionados.
Tampoco ayuda el estar días harto de RRSS, que sí, que las uso, pero a veces me sobran. Solo que me falta el valor para darles la espalda del todo. Supongo que como todo, consiste en encontrar el equilibrio entre lo bueno y malo de cada cosa. 
Entonces, a qué viene tanto rollo? Tengo algo bueno que ofrecer? No lo sé, de veras. Puedo ganarme la vida con ello? De ningún modo, tan siquiera lo pretendo. 
Así que voy a seguir publicando, sí, pero de forma menos regular y que sea como al principio, que me haga disfrutar. 

Sin más dilación, procedo a desgranar el tema de hoy.

Por el título os pensaréis que me he pasado al arcade y que quiero chafar con un barril a un fontanero italiano barrigudo mientras le tiento con su supuesta pareja (porque tod@s os pensáis que Peach quiere a Mario, pero yo creo que no xD).

Las iniciales coincidentes con el primate famoso de Nintendo son de Dean Karnazes. A algunos os sonará, a otros no. Karno (como lo deben llamar sus amigotes en el bar o cuando va a una boda griega a romper platos) es un corredor de ultramaratones yanqui que en algún momento de su vida, podría llenar esto de datos irrelevantes, fue considerado uno de los hombres más en forma del planeta (eso es que no se las ha visto con Danny Trejo). 
En fin, que el muchacho tiene un palmarés muy amplio y escribe (por llamarlo de alguna manera) libros con sus experiencia. Personalmente, leí dos. No me parecieron gran cosa, de hecho, hasta me aburrieron, pero saqué un concepto interesante de "entrenamiento".

Otro de los secretos de Karnazes: no sufre por igual los efectos del lactato.


El bueno de Karno comentaba que aprovechaba sus desplazamientos diarios y tareas cotidianas para incluirlos dentro de su volumen de kilómetros. Y esto como se come? Fácil. Tienes que ir a comprar con el carrito de la compra? Pues ve corriendo. Tú no te preocupes si te miran raro por la calle cuando te vean correr con un carrito lleno con catorce kilos de mandarinas (así, por decir algo), tú estás entrenando. 

Solo me aprovecho de esta cita para ilustrar otro ejemplo. Que necesitas para correr? Muchos empezarán a enumerar infinitud de gadgets y material, pero la verdad es que ya lo llevas de serie: tus pies y piernas. 
Día que amenaza lluvia, vas a devolver un libro a la biblioteca...reto? Puedes llegar a tiempo antes de que llueva, sin sudar y sin entrar jadeando? Has probado a correr con un paraguas cerrado en la mano? "Oh no, yo es que sólo corro con algo en la mano cuando son mis bastones de trail". 

Coge la bicicleta o ve a pie en vez de en coche. Todo suma! Tal vez ese día no tengas la oportunidad de poder pegarte una sesión de las que te toca (otro concepto cada vez más extraño para mí, planificarte entrenar por encima de disfrutar de poder moverte un poco), pero oye, el ir a por el pan, devolver libros y dar un paseo con el perro al final del día suman minutos de actividad. Me gusta pensar que las piernas tienen memoria.
  
Qué trucos usáis vosotr@s?




domingo, 11 de febrero de 2018

Sobre los sentidos

Dicen que cuando estás en una situación de estrés, como por ejemplo, en una lucha, tu vista se estrecha y pasa a ser una especie de túnel.
Al igual que con la vista, el resto de sentidos parecen agudizarse o pasar a un segundo plano. Para que quieres el gusto cuando quieres salir por piernas de un peligro?

Pasamos los días sufriendo esas situaciones de estrés muchas veces sin saber como enfrentarnos a ellas. Notar como el corazón late deprisa y algo errático en el pecho, la nube encima de la cabeza que nos impide ver más allá de un metro, cuesta respirar...os suena? 

Existe, al menos así lo creo yo, la sensación opuesta. Posiblemente tenga un nombre, pero yo le llamo el panoramicismo.

Fuente: Internet | Fotografía original de Alvaro Purre


Sales de casa y corres (o caminas) por tu ciudad. Modo automático. La magia ocurre cuando llegas a zona agreste, forestal, boscosa. 
Con la mera aparición de los árboles la vista parece ensancharse y adoptar una especie de 360 grados. Se entra en una especie de modo alerta, en el que los sentidos se agudizan, pero a la vez, paradójicamente, nos relajamos.
Todo parece subir de volumen. Escuchamos más fino que en la ciudad. El crujir de las hojas bajo los pies es atronador. Un trino de una ave es similar a una excavadora pasando rozándonos. 
Las fosas nasales quintuplican su tamaño y entra aire a raudales en nuestros pulmones (sí sí, es exagerado, pero es para que lo visualicéis). El olor a tierra, hierba y humedad está en el ambiente. 
Recogemos todos estos estímulos y los atrapamos, pero a diferencia de con la lucha, nos rendimos a ello y lo disfrutamos.

Cada uno tiene su modo panorámico. Único. Disfruta.

domingo, 28 de enero de 2018

Máquinas de "venening"

Ando bastante relajado de actividad aquí en las publicaciones, lo sé, me está costando más de lo normal.

El intentar tirar para adelante otras cosas, el dedo que no me deja hacer todo lo que quisiera y las pocas ganas...me tienen más adormilado de lo normal.

Eso no quiere decir que no esté siempre al acecho, observando de donde sacar un tema o dedicándome a otras cosas que podrían resultar interesantes para leer: cocinar, informarme sobre alimentación y siempre estar nutriéndome de eso que llaman "movimiento".

El tema que hoy pongo a la palestra a mí me llama mucho la atención. Ya lo había visto en las calles, en el aeropuerto, incluso en hospitales... y el otro día en el pasillo de la academia, mientras hacíamos el descanso "para el café y cigarro, pasapalabra". No sé a vosotros, pero a mí ejercitar el músculo cerebral me da un hambre canina.
Allí estaba ella, desafiante, sonriendo para ver si picaba: la máquina de vending! O lo que es lo mismo, la máquina expendedora, de toda la puta vida, vamos.

Me resulta curioso como proliferan y aguantan. Sus reclamos, simples: bajo precio (al menos en las de café), disponibilidad prácticamente 24 horas y cosillas para picar cuando no tienes nada más a mano.

Retomo la anécdota del descanso del otro día. Salgo directo a ver qué se me ofrecía...y lo más sano que vi fueron unas almendras fritas con sal. El resto, podéis imaginaros, lo usual: galletas dulces y salados, bocadillos (sí, también destacar que los vegetales llevan huevo, jamón y atún...que crecen de los árboles), frutos secos fritos, mogollón de refrescos azucarados y por suerte, agua. 
Al final, resolví con un café solo (que podría pasar por brea rebajada en agua).

Creo que ha llegado un momento en que nos han engañado de tal manera, como han querido, que vemos de lo más normal comer a diario, y a discreción, productos ultraprocesados, dulces, fritos en aceites de dudosa calidad y que nos olvidemos de la comida de verdad, la comida real. 
Podría dar aquí un discurso sobre ello, pero eso depende de cada uno. Y ojo, no digo que de vez en cuando uno no caiga en la tentación (soy humano), pero no debería ser la norma.

Consejos para luchar contra eso? Llevar algo encima. Frutos secos, por ejemplo, saciantes y ocupan poco (sí, 5-6 almendras o nueces no me jodas que no caben en un bolsillo de una mochila). Fruta: ay no, es que mancha. En serio? El plátano y las mandarinas van con su propio envoltorio. Y si no, recurre a la deshidratada, que ocupa poco, al igual que los frutos secos. 
Haz tus propias galletas o barritas de cereales/semillas, sabrás lo que llevan. O yo soy un fanático de los bizcochos...y sí, es dulce, ocasional, pero sé exactamente lo que le pongo.

A mí me parecen apetecibles... | Fuente: Internet


No tiene por qué ser un secreto, y el otro día me acordé. De pequeño tuve muchos problemas de peso, y una vez una endocrina me dijo: "para comerte un Bollicao, cómete una mierda del suelo". Extremista? Tal vez, pero no le quito parte de razón.




domingo, 14 de enero de 2018

Recargar las pilas

Hibernar es duro. No quiero imaginar la pereza que le debe dar a un oso mover su culo peludo para intentar pescar un salmón y empezar a rellenar su cuerpo de esas necesarias lorzas para cuando se venga encima el invierno.

Al contrario que nuestros compadres plantígrados, nosotros estamos "activos" todo el año, pero sin duda, tenemos épocas en las que por falta de motivación, tiempo o (añade aquí lo que te pase a ti) consiguen que estemos más parados. 

Surfear en nuestro mar de desánimo puede parecer placentero, pero es mejor buscar formas de salir de ese bucle y ponerse en marcha, aunque sea un poquito.

Probar otras actividades con nueva compañía, como ir a nadar. Además de disfrutar, el hecho de cambiar de movimientos hace que también la mente piense en otras cosas (oye, no está tan mal, no?). 

Escaparse a ver a la familia de sangre, y a la otra familia que aunque no compartan nuestro ADN es como si lo fueran. Ponerse al día, intercambiar información y conocimientos... En fin, que a parte de moverse, también hay que alimentar un poco el espíritu, te parece?

Compartir caminatas y trotes con los otros lobos de la manada,enseñar sitios a los más experimentados, siempre hace que esa lumbre adormecida haga brotar una chispa que logre iniciar ese picor de pies que nos pone en marcha (y no malpienses, no son hongos!).
Uno de esos recónditos sitios | Foto: Manuel Muñoz

En el invernaje deportivo además, se puede pensar y reflexionar en los otros aspectos en los que queremos cambiar o podemos mejorar y que a posteriori mejoren nuestro disfrute del movernos. 

No me gusta guiarme por las convenciones de los propósitos de Año Nuevo y bla bla bla, pero vamos, este año no tengo a la vista ningún reto deportivo, y sí otros que no tienen nada que ver con ello. Cambiar dorsales por apuntes, zapatillas por bolígrafos, pero pienso disfrutar al máximo de lo que me permita el tiempo de seguir moviéndome, trotar y pedalear...pero por el puro placer de contemplar lo que me rodea.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Levantar hierro o piedras?

- Perdóname Padre por que he pecado...
+ Dime hijo.
- Me he apuntado a un gimnasio.
+ Tú lo que eres gi.... Sal de aquí!

Un diálogo similar es el que mantienen a menudo mis neuronas. O lo que sea que haya en la cabeza, seguro que lo sabéis, esas vocecillas de dentro de la cabeza (esas mismas que te animan a comerte otro trozo de brownie, beber otra cerveza o irte a dormir).

Nunca he sido muy amigo del ejercitarme o moverme en confinamiento, porque al final, es lo que me parece. Si puedo, prefiero estar al aire libre, a merced de las inclemencias meteorológicas, canes que quieren morderte la rabadilla, señoras que ocupan toda una vía verde o de mi propia torpeza al pedalear intentando atravesar una zona enlamada sin besar el suelo. 
Por todos es sabido, además, que la vitamina D no se consigue encerrado en un zulo, sino que nos la proporciona el astro rey, aka Lorenzo.

Peeeeeero no lo voy a negar, llevamos una buena temporada de lluvia en el norte, que hacía falta, y el tener disponible un lugar en el que moverse un poco sin quedar enchoupado , es de agradecer. 
Y sí, cuando uno quiere no tiene excusa ni necesita material para moverse o ejercitarse en casa. Yo mismo me he pegado unas fiestas bárbaras con apenas dos metros cuadrados y un cartón en vez de esterilla de fitness
Comodidad de tener acceso a material que de otra forma no dispondrías? Depende de como se mire... Cuanto necesitas? Personalmente tengo pocos artilugios, no necesito muchos más, y sé que cuando los tenga, probablemente me quede en mi cueva hehe. Y el día que tenga un pequeño jardín se acabaron las mancuernas: que vivan las piedras!

Habéis llegado leyendo hasta aquí? Venga, una pausa y estirad conmigo!

No quiero que penséis que esto es una crítica a los gimnasios: habrá al que le sirvan, sin duda. Y hay en algunos que hay actividades que de otra forma no se podrían hacer. O a todos os cabe una rueda de tractor en casa?

Sólo he conocido un gimnasio que fuese acorde a mi filosofía, y que no fuese al final una especie de lanzadera a un escaparate de músculos. Uno que me podría recordar a los antiguos griegos, en el que el culto al cuerpo no es estar cachitas, sino saludable. Y hasta hace poco pude ver como en ese mismo se enseña Crossfit, y no como un deporte de moda, sino como una actividad buena, en la que se hace piña con gente y se busca mejorar uno mismo. Si lees esto JC, un saludo manito :)

La conclusión a todo esto es que las cosas no tienen por que ser buenas o malas, depende del uso que se les de y de quien os topéis de instructor. He llegado a disfrutar de levantar hierro con mi amigo y su mentor (que a la vez también lo fue el mío), así que ahí queda eso...
Creo que hay mucha gente que empobrece lo que se conoce como fitness hoy día, pero estoy seguro, que aún queda gente de la vieja escuela que lo transmite y lo vive de la forma que considero correcta.

Dejo esto aquí a modo de introducción para futuros hilos. Con que entrenáis vosotros en casa? Vais a gimnasio? Sois de colgaros de árboles y levantar piedras como yo? Abramos una pequeña discusión tabernaria!

 



domingo, 17 de diciembre de 2017

El selecto club de los últimos

Es muy posible que ya lo hayáis leído, ya que pululaba por Facebook como la pólvora. 
Yo lo he recibido por un mensaje directo al móvil, de un buen amigo y compañero tractorista, que no lo voy a negar, me ha alegrado el día. 

Y tampoco lo voy a negar, me ha venido como anillo al dedo para poner algo por aquí y que no se acumulen las telarañas. No es que no tenga ganas de escribir, es que tengo la cabeza en otras cosas que requieren más de mi atención. 

Espero que lo disfrutéis tanto como yo :)

EN NOMBRE DE LOS ÚLTIMOS EN LAS CARRERAS

Efectivamente, señoras y señores, hay un grupo de corredores que pertenecemos a una estirpe muy especial: los últimos. 
Casi siempre vamos ahí, por detrás, muy cerca del tipo que pone la organización para cerrar la carrera, el voluntario que va recogiendo la cinta que marca el recorrido y limpiando los restos de basura que dejan los que van delante. Nos gustaría estar más arriba pero no podemos.

Somos los últimos, una tribu, una especie que no vive en peligro de extinción porque siempre estaremos ahí. Con un porcentaje de grasa corporal por encima de lo recomendable, con menos horas de entrenamiento de las que dictan los manuales y el sentido común, con más edad de lo aconsejado por el médico para meterse la paliza de un Trail y con una morfología física alejada de un Kilian o un Luis Alberto. 
 Hagamos lo que hagamos, podremos evolucionar pero seguiremos siendo inevitablemente lentos. Qué le vamos a hacer...

Nuestras costumbres, las de los últimos, también son diferentes a las del resto de corredores. Si nos gusta el paisaje, nos paramos a hacer una foto. En los avituallamientos, nos acodamos en la mesa como si estuviéramos en la barra de un bar, sin prisa, y comentamos la jugada con el voluntario de turno. "Póngame otro isotónico. Oiga, ¿no tendrá por ahí el Marca?".

Somos lentos pero no somos tan malos. Si alguien necesita ayuda en carrera, nos detenemos y ayudamos sin mirar el reloj, hasta que el compañero se pone en marcha o llega el médico. Si hay que compartir una barrita, se comparte; si queda un último gel y hay que dárselo al necesitado, se le da...



Nunca desdeñen a un corredor por muy atrás que vaya en un trail. A falta de velocidad y pericia, tenemos otras facultades. Por ejemplo, una cabeza privilegiada para salir de esa zona oscura en la que a veces te mete la fatiga. O una habilidad especial para pasar los cortes antes de que te echen de la carrera. Nuestro porcentaje de abandonos es casi nulo. O una asombrosa capacidad de recuperación para pensar en el siguiente Trail cuando acabas de cruzar la meta... de los últimos, por supuesto.

Y entre una carrera y otra seguiremos repitiendo la misma rutina que jamás nos sacará de los puestos de cola. No respetaremos los más mínimos principios dietéticos, entrenaremos seis días una semana y ninguno la siguiente y nos presentaremos en la salida sin haber pisado el monte para hacer siquiera una sesión por falta de tiempo, pereza o cualquiera de las mil excusas de las que echar mano. Nuestro optimismo nos lleva a pensar que seremos capaces de acabar un Trail entrenando en la elíptica.

Somos los últimos pero somos tan necesarios en las carreras como los primeros. Al fin y al cabo, sólo nos separa un parámetro: la velocidad. En el resto, somos iguales. Pasamos por los mismos sitios, subimos los mismos metros de desnivel, bajamos por el mismo infierno y atravesamos por esos mismos estados de felicidad y miseria tan asombrosos en las pruebas de largo aliento.

Hay, entre los primeros y los últimos, un respeto casi reverencial. Nosotros sabemos que ellos son dioses y ellos saben lo que nos cuesta a los últimos cruzar la meta. Por eso nunca les falta un gesto de reconocimiento si están por allí cuando llega un cadáver andante de nuestra tribu.

Somos un club abierto, sin papeleos ni trámites. Se admiten socios. Simplemente, estamos ahí y hoy aprovecho esta tribuna para erigirme en portavoz de todos ellos. Somos los últimos. Y a mucha honra.